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Escribir una descripción de Etsy que el algoritmo lee de verdad

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Durante años, la descripción de Etsy fue la pariente pobre del SEO: se cuidaban el título y las etiquetas, y el resto se rellenaba al peso. Esa época terminó. Etsy indica que su búsqueda también tiene en cuenta la descripción, y las primeras líneas sirven además de escaparate fuera de la plataforma, sobre todo en los fragmentos de los buscadores clásicos. Mejor escribirlas en serio.

Las primeras líneas lo cargan todo

En la ficha, la descripción aparece recortada tras un «más información». En los resultados de Google, esas mismas primeras frases son a menudo lo que se muestra. Dos lectores, un solo texto: empieza con una o dos frases que digan con claridad qué es el producto, para quién es y qué lo distingue, reutilizando con naturalidad tu frase clave principal.

Mal comienzo: «¡Bienvenido a mi tienda! Gracias por tu visita, escríbeme si tienes dudas.»

Buen comienzo: «Este collar de luna en plata de ley está hecho a mano en mi taller. Su colgante de media luna, fino y ligero, lo convierte en un regalo de cumpleaños discreto para quien prefiere las joyas minimalistas.»

El primero no le dice nada a nadie, ni al comprador ni al motor. El segundo ya contiene producto, material, fabricación y destinatario.

Retomar las frases clave sin recitarlas

El título y las trece etiquetas definen tus frases clave; la descripción debe retomarlas, pero en frases completas. Basta una mención natural de cada frase clave importante. Pegar una lista de palabras clave separadas por comas al final de la descripción no refuerza nada: los motores entienden frases en contexto, y el comprador que llega hasta ahí ve sobre todo una ficha descuidada.

La prueba es simple: lee tu descripción en voz alta. Si una frase solo existe para colocar una palabra clave, reescríbela o elimínala.

Una estructura que da confianza

El comprador que abre tu descripción ya está interesado; busca razones para estar seguro. Dáselas en el orden en que se plantea las preguntas:

  1. Qué es, para quién, qué lo distingue (tus primeras líneas).
  2. Los datos: dimensiones, material, color, peso, qué incluye.
  3. Cómo se fabrica y cómo se envía: bajo pedido o en stock, embalaje.
  4. Cuidados o uso, según el producto.
  5. Respuestas a las preguntas que se repiten: personalización, variantes, tallas.

Párrafos cortos y listas funcionan mejor que un bloque compacto. El comprador que encuentra la respuesta en la ficha no necesita escribirte, ni ir a buscarla a la tienda de al lado.

Lo que no aporta nada

El bloque único de veinte líneas que nadie lee en el móvil. Las mayúsculas y los signos de exclamación en serie, que gritan en vez de tranquilizar. Las promesas vagas («calidad excepcional», «te va a encantar») que nunca sustituyen a un dato preciso. Y la traducción palabra por palabra a otro idioma: cada mercado tiene sus formulaciones, igual que con los títulos y las etiquetas.

Título, etiquetas, descripción: un solo discurso

Los tres campos cuentan el mismo producto en tres niveles de detalle. El título anuncia, las etiquetas declinan, la descripción demuestra. Si has trabajado tu título pensando en los primeros 70 caracteres y tus etiquetas como búsquedas y no palabras sueltas, la descripción es donde esas frases clave se convierten en argumentos concretos.

Ficha a ficha, sin dejarte las tardes

Reescribir cincuenta descripciones manteniendo la coherencia con cada título y cada juego de etiquetas es un buen trabajo. Si quieres apoyarte en una herramienta, Fyncha propone descripciones alineadas con los títulos y etiquetas que genera, en inglés y francés, con un diff antes de aplicar nada: revisas, ajustas y validas campo a campo.